El paso de Daniel Parfait como embajador de Francia en México que concluyó este jueves, quedará marcado como el periodo de mayor tensión diplomática entre ambos países en los años recientes, derivado de la condena a 60 años de cárcel a Florence Cassez por el delito de secuestro y la negativa del gobierno mexicano de repatriarla a efecto de que cumpliera esa sentencia en Francia, como lo solicitó en su momento el entonces presidente, Nicolás Sarkozy.
Uno de los primeros efectos del distanciamiento diplomático entre ambos países fue la cancelación del Año de México en Francia, invitación que Sarkozy le hizo personalmente en marzo de 2009 al presidente Felipe Calderón. Se trataba de presentar en aquel país una serie de eventos culturales por todo un año, caso excepcional si se considera que a otros países se les ha invitado a presentar su oferta cultural sólo por algunos meses
Sin embargo, la disputa diplomática y jurídica entre ambas naciones por el caso Cassez impidió que dicho evento se llevara a cabo.
El gobierno de México, a través de la canciller Patricia Espinosa, llamó a consultas al embajador Parfait y le pidió no sobredimensionar el tema, mientras que desde Francia la titular del Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos de Francia, Michele Alliot-Marie, declaró que no asistiría a ninguna de las actividades del Año de México en Francia, en repudio al fallo del séptimo tribunal colegiado en materia penal del primer circuito, que negó el amparo directo que la defensa de Cassez promovió contra la sentencia que se le impuso en marzo de 2009, y que era su última carta para ser liberada.
El gobierno francés llamó a consulta al embajador mexicano. El embajador de México en Francia, Carlos de Icaza, defendió la absoluta independencia del Poder Judicial mexicano y afirmó que la ciudadana francesa pudo recurrir a todas las instancias acordadas por la Constitución.
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