Fin de semana de manifestaciones promovidas por cibernautas. El sábado 19, contra Enrique Peña Nieto. Y ayer, en favor de Andrés Manuel López Obrador. Por mucho, ambos eventos rebasan -por su penetración y su importancia- lo ocurrido anteriormente, durante el mes y medio que ha transcurrido desde el inicio de las campañas. (Alberto Aguirre M. )
Antes de analizar tanto sus precursores, como sus motivadores, es necesario formalizar un acuse de recibo: al repudio manifiesto hacia la nomenklatura priísta y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, deben sumarse los reclamos contra “la manipulación y la opacidad” de los medios informativos, principalmente a las cadenas televisivas. A juzgar por la cobertura y las publicaciones de las últimas 48 horas, los reclamos están más que justificados.
Intrincados, los movimientos ¡Todos Somos 132! -en solidaridad a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana acusados de ser porros e intolerantes por la cúpula priísta, por haber perseguido al candidato cuando visitó el campus en Santa Fe- y los antipeñistas tuvieron poco reconocimiento e impacto en los medios convencionales. “¿Por qué le tenemos que hacer propaganda a una manifestación que-quién-sabe-quién convocó y a qué intereses responda?”, comentaba la víspera uno de los presentadores de noticias más populares de TV Azteca.
Allá ellos, si es esa la línea editorial de la televisora del Ajusco. Pero resulta extremadamente preocupante que se confundan tareas o asuman roles indebidos. Los periodistas hacen a los medios, pero no es inversamente proporcional.
Mayores contradicciones registran los cibernautas al servicio de la causa peñista, que creyeron que podrían defender al aspirante de estos embates en redes sociales. En su prueba de fuego, han evidenciado su falta de entendimiento del activismo político vía electrónica.
La contraofensiva de los activistas de Peña Nieto -cuyo trabajo es dirigido por los hermanos Víctor y Alejandra Lagunes, de los cuadros más cercanos a Luis Videgaray Caso- ha concitado considerables disensos y negatividades. Ha fracasado en su propósito de mostrar que incluso en el ciberespacio la propuesta priísta tiene respaldo de la mayoría. ¿Activismo o ciberbullying en los social media?
La dimensión de lo equivocado de la estrategia peñista en redes sociales se materializó cuando decenas de miles de jóvenes tomaban las calles de al menos 24 ciudades de la República Mexicana: en mensajes SMS trataban de incidir en el sondeo de UnoNoticias sobre las preferencias electorales de los usuarios de la red Telcel. El CEN del PRI envió un comunicado para deslindarse de los promotores de esta intervención, que ofrecía -a cambio de votar por Peña- 100 pesos de tiempo aire.
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