La dirigencia nacional del PRI lanzó una ofensiva para desestimar lo que llamaron “las seis mentiras” presentadas por Andrés Manuel López Obrador y el movimiento de las izquierdas para intentar desacreditar el triunfo de Enrique Peña Nieto en la contienda por la Presidencia.
“No vamos a permitir que se acuse de corruptos a millones de ciudadanos, por el simple hecho de haber votado en secreto, en libertad y en dignidad”, dijo el líder priista, Pedro Joaquín Coldwell, al precisar los seis puntos que, consideró, son “acusaciones y mentiras” que ha presentado el Movimiento Progresista.
El primer punto se refiere al rebase de tope de campaña, a lo que Joaquín Coldwell respondió que el PRI solicitó una auditoría anticipada por ellos, siendo el único partido que efectuó dicha acción.
Sobre la “segunda mentira”, acerca de la inequidad en medios electrónicos, el priista dijo que la reforma aprobada en 2007 por legisladores perredistas regula estrictamente el acceso equitativo a los medios de comunicación.
En ese sentido, dijo que a AMLO le molesta la diversidad y pluralidad de los medios. “Quisiera que todos estuvieran exclusivamente a sus servicios. Ya vimos que si lo apoyan son medios progresistas, pero si lo critican son colonizantes”.
El tercer punto habla sobre la manipulación de las encuestas, a lo que el dirigente tricolor argumentó que es “impensable” que todas se prestaran a la manipulación; además de las explicaciones técnicas con respecto a los resultados finales, dijo que todas previeron el orden final de los candidatos.
Sobre la “cuarta mentira”, compra y coacción del voto, Joaquín Coldwell dijo que es “absurdo” suponer que uno de cada 10 votos hubiera sido comprado, para lo que habría millones de testigos.
El ex mandatario de Quintana Roo descartó la intervención de los gobernadores (“quinta mentira”) con la derrota del PRI en Nuevo León, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz, así como por el triunfo de Peña Nieto en la mitad de los estados gobernados por otros partidos políticos.
El último punto desestima la suposición de estructuras paralelas de financiamiento, donde asegura que el origen de todos los recursos de campaña son lícitos y no se desviaron para la compra del voto.
“El único fraude en esta elección es pretender invalidar sin pruebas y sin razón legal el voto legitimo, libre y secreto de más de 50 millones de mexicanos”, dijo el dirigente priista.
Por la tarde, el PRI presentó formalmente ante el IFE un escrito de mil 600 cuartillas para responder como tercero interesado a la demanda izquierdista de invalidez de la elección presidencial y defender legalmente la victoria de Peña Nieto en los comicios del 1 de julio.
Por conducto de Jesús Murillo, Sebastián Lerdo de Tejada y Benito Neme, el Revolucionario Institucional entregó su recurso a la Oficialía de Partes del organismo, a fin de que el legajo sea integrado al juicio de inconformidad que se turnará en las próximas al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Según dijo Murillo, coordinador para la defensa del triunfo electoral de Peña Nieto, el documento responde “punto por punto” a la impugnación presentada el pasado jueves por los representantes de la coalición Movimiento Progresista.
“A cada una de las mentiras, le hemos respondido con un montón de verdades que ustedes podrán ver”, subrayó el senador priista, y remarcó que “el único fraude sería quitarle a los mexicanos el derecho a votar”.
Fuente – Milenio.com